#ricardramon - textos y reflexiones

Investigador de pedagogías visuales, creador de acciones artísticas educativas, escritor de filosofías de ficción posibles

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Acerca de La Dansa de Margarides

La Dansa de les Margarides

Mi pobre bagaje en catalán impidió su lectura y comprensión de un tirón, asi que leí como lo haría un semianalfabeto con la lengua de Ausias March, afortunadamente conté con la ayuda de mi esposa que me solucionó el problema. Después de leerlo de nuevo, osadamente empecé a escribir estas cuartillas recordando los ejercicios literarios del preuniversitario de mi lejana juventud.

Nuevamente, mi esposa se sumó a la tarea de participar en el análisis y entre los dos dedicamos un tiempo de nuestras vacaciones a este grato entretenimiento. Aún cuando esté escrito en primera persona, a través de un desdoblamiento de personalidad, somos dos en uno (no te asustes Ricard, la trinidad son tres en uno). Tengo que agradecerte haber intervenido indirectamente en mi mejora de la lengua catalana, pues sólo había leido las novelas de Ferrán Torrent y con dificultad los poemas de Vicent Andrés Estellés. El primero me pidió que le facilitara datos sobre una de mis detenciones y el procedimiento que utilizaba la brigada politico-social asi como de los síntomas del detenido al sufrir las descargas eléctricas, todo ello para incluirlo en una de sus novelas. Al segundo, le hice hace algún tiempo, un monumento-homenaje por encargo del Ayto. de Elche y allí debe continuar. De lo escrito por Ricard poco conozco, un relato sobre Almàssera y la actual Dansa.

Nos acercaremos en primer lugar al autor relacionándolo con la obra en su generalidad para después ceñirnos a aspectos más concretos de la misma.

Qué es un artista preparado, a la vista está: bachiller, licenciado en Historia del arte, licenciado en BBAA, master en gestión cultural, diplomado en estudios avanzados en Estética y Teoría del arte etc… Podemos decir que es una esponja en succionar todo lo publicado en psicología, filosofía, pedagogía, lógica, estética y ética que esté relacionado con la investigación, la educación y artes plásticas. Pero la preparación académica no sería suficiente si no padeciera el mal de letras a la par de gozar de natural inteligencia, voluntad, sensibilidad y perseverancia, y además haberse fijado un objetivo claro: abrirse paso como escritor entre la maraña de tanto productor de fem que inunda el mercado.

Políticamente se declara patriota de un paisinvisible(¿?), que a nuestro entender es tanto como un brindis al sol. Sin embargo practica una militancia activa en la defensa del valencianismo en todas sus vertientes.

Escribe la obra en el contexto de un mundo convulso por una crisis global en todos los aspectos, en un totum revolutum dónde lo anterior es puesto en cuestión, dónde los poderes económicos han tomado el poder desplazando la voluntad de los pueblos. El arte no podía ser una disciplina aislada del resto, de aquí que esté convertido en un producto de mercado y como tal sometido a esas mutaciones. La dansa de les margarides no está exenta de reflejar aspectos de esa crítica situación, también a ella le salpican los efectos del cambio de ciclo. De aquí que Ricard se rebela a entrar en ese juego de mafias, busca y acaba obteniendo un limpio refugio en la editorial Setzevents, en la que unicamente el propio autor es propietario de su obra.

La dansa es el punto de inflexión, a partir del cual Ricard se considera cocido y rompe con su anterior producción literaria. Su preparación junto con la influencia de sus inspiradores: Richard Shusterman, John Dewey (fundador de la filosofía del pragmatismo sólo con la educación puede avanzar la plena democracia), Arthur Hazelius y Elliot Eisner, le aportan los conocimientos necesarios para conseguir la inmortalidad a través su personaje Eduard de Parcent, (hemos sabido de estos autores a través de la página web de Ricard). Musicalmente no podía faltar entre sus favoritos, también lo es nuestro, el coherente Lluis Llach.

El autor no cree en la inspiración, éxtasis ni demás zarandajas propias de embaucadores pero sí en la baraka y vaivén de su personal margaritero, por cierto ¿ flores negras como en Praga o blancas como en Valencia?

Ricard pretende poner blanco sobre negro o mejor rojo sobre negro (colores anarcoides profusamente citados en la obra), lo viejo sobre lo nuevo, morir para renacer, y simultáneamente prepararse para cruzar el desierto (catarsis) que la operación necesita: enseñar a sus lectores a entender lo que en un principio es ininteligible, es decir implicarlos en descubrir la profusa simbología que el texto transmite, así como los mensajes subliminales que el lector ha de saber interpretar.

Lo primero que se propone el autor es lograr la complicidad del lector lanzándole guiños para que no se le ocurra cerrar el libro a medias y al que con simpática y desvergonzada exposición le otorga esa libertad, pero advirtiéndole que pecaría de sadismo literario si lo hiciera. A toda costa quiere mantener suspenso el ánimo de los lectores hasta el final de la obra, cosa que logra. Afirma en el inicio que sólo el creador de un personaje es merecedor de sobrevivir. El resto, los necios, están condenados a morir a su tiempo, sin pena ni gloria; para ellos no hay espacio en el baile de las margaritas.

Desnaturalizando la realidad y la ficción, el autor consigue una narración intensa y sobrecogedora sobre el amor, la frustración, la fatalidad y la inmortalidad. Inmortalidad que Eduard, el protagonista principal, consigue y a través suyo Ricard hace lo propio: es lo que en psicología se conoce como egoísmo indirecto.

Vamos a intentar analizar los códigos de la novela.

La primera pregunta que me he planteado al término de la lectura de La dansa de les margarides es si trata o no de una novela negra. La respuesta es que en parte no, si la comparamos con este tipo de literatura al uso, como los libros de Stieg Larsson o Camilla Lackberg. Sin embargo, La dansa me recuerda tanto por la elevada dosis de intriga que contiene como por su humor inteligente a Vázquez Montalbán o González Ledesma.

La segunda pregunta es si en la novela son personajes o son no- personajes ya que el paso de la realidad a la ficción y viceversa es constante. Si como tantas veces se dice que la primera supera a la segunda, no es éste el caso, ya que la barrera entra ambas es tan tenue que se rompe continuamente y esto contribuye a crear la atmósfera de intriga y misterio que impregna toda la obra. En mi opinión hay de todo: personajes son Eduard, Laura, Javier, Rosa, Dolors; no personajes son Lukas Müller, la mujer que viene de su mano, el taxista, Julia, la misteriosa dama que Eduard percibe unicamente por su aroma o incluso sus propios padres, a los que aliña con unas pocas pinceladas. Aunque de la madre le quedan los recuerdos de aquel cuadro con hojas muertas que incluye en la contraportada del libro.

Aspectos muy interesantes y mezclados entre si son la elocuencia, plasticidad y simbología del texto. La elocuencia de las palabras en esta breve novela es de tal magnitud que crea una atmósfera visual tan impactante como una película del mejor Hitchcok. Un ejemplo de ello es el párrafo en el que el protagonista avanza por un pasillo de un hotel en Budapest, que me hace pensar en Vértigo o en Crimen perfecto, dónde no recuerdo con exactitud si existe tal escena, pero la tensión producida al espectador es similar. En este punto cabría añadir que es habitual y lógica la influencia de unos escritores sobre otros, que también en ocasiones se pueden nutrir de otros medios como el cine o la música, lo cual en mi opinión es bueno porque de esta manera pueden recoger variadas experiencias. Creo que Hitchcok pensó en La dansa de les margarides al realizar su mejores películas, ¿ porqué no podría el director incluir su trama en estos films? Es cuestión de imaginárselo y creérselo. También Buñuel está presente en la obra, tal es la escena dentro del taxi con Dolors, dónde la figura del taxista está reducida a una simple mano que finalmente empuña una pistola para matar a la mujer, o la escena de los bañistas metidos en la piscina del balneario, con los ojos cerrados, ajenos al crimen que se estaba cometiendo delante de ellos. Otro párrafo memorable es el que narra la estancia de Eduard en el club de jazz de Praga, es tan duro y estremecedor ( la frustración y la soledad) como bello ( la necesidad del amor) que parece una canción de Sabina… Podriamos decir que La dansa es un collage.

Siendo la literatura la expresión de la belleza por medio de la palabra, Ricard lo ha logrado en la página 13 dónde narra su encuentro con Laura y en los fragmentos de las páginas 52 y 53, dónde con sólo seguirle en la descripción de personajes y ambientes, se podría llevar al lienzo y plasmarlo con precisas pinceladas combinando todo el arco de colores primarios, binarios y complementarios.

Si analizamos la intención de Eduard, me atrevería a decir que lo que pretende es un ajuste de cuentas consigo mismo. Asi, en las primeras páginas el protagonista adolescente muestra su temor a que sus obras le sobrepasen y por este motivo cada vez que finaliza una la destruye. Esta autodestrucción demuestra la lógica inmadurez del personaje, hasta que finalmente el adolescente se convierte en un joven descubriendo que su verdadera vocación y misión en la vida es escribir. Dos hechos llaman poderosamente la atención: uno su idealismo propio de la juventud, un tanto desdibujado y falto de concreción, en algún momento manifiesta querer cambiar el mundo pero se olvida rapidamente de ello; el segundo es su falta de adaptación e integración - probablemente por su fracaso amoroso- a una ciudad, Praga, que dice amar profundamente.

La obra tiene tres pilares fundamentales: uno constituido por sentimientos como el amor, el desamor, el odio, la soledad, la melancolía y la frustración, girando en torno a ellos toda la vida y obra de Eduard de Parcent. Su vida ha quedado marcada por su amistad-sumisión con Javier, su complicada amistad con Rosa, y su amor por Laura. Al desaparecer todos de su vida, surgen en él sentimientos encontrados, pero Javier, Rosa y especialmente Laura están siempre presentes en sus recuerdos. En el fondo él esta marcado por estos hechos ya que se siente culpable por no haber sabido conservar ni la amistad ni el amor y de ahí la frustración, la melancolía y soledad que transmite en todo momento. Sin embargo, Eduard se autoexcusa y atribuye todo al azar que es tan poderoso que nadie puede decidir absolutamente nada sobre su vida; es en este punto dónde afirma que el azar determina que las sencillas y frágiles margaritas se abren y cierran sin ellas quererlo, al igual que ocurre con los seres humanos. Su amor y sus amigos se han ido marcados por el mismo azar. Éste es pues el segundo pilar de la novela, azar que obliga al protagonista a vagar por caminos insospechados. El tercer pilar del libro es la muerte y su opuesto, es decir la inmortalidad, que Eduard teme por una parte, pero a la vez siente fascinación por ella, hasta tal punto que como Fausto llega vender su alma para conseguirla porque piensa que es el único modo de vencer al destino.

Uno de los personajes más importantes, Laura, odia profundamente a Eduard, porque él le supera y se le escapa de control, de aquí que quiere destruirlo, pero el albur juega en su contra y consigue hacerlo inmortal. Por su lado, Eduard odia a Dolors porque ésta quiere hacer de él un escritor de éxito y exhibirlo comercialmente, por este motivo la hace morir en sus páginas. A su vez Javier y Rosa también odian a Eduard por airear sin permiso sus vidas, tratándolo de amigo infiel y desagradecido. El eterno juego del amor-odio, siempre presente.

Me queda por decir que es una obra breve pero intensa y que siendo una novela dentro de la novela, técnica narrativa que difícilmente suele alcanzar un nivel de calidad aceptable, el texto de Ricard lo consigue. Es una novela cerrada y aunque parece imposible, no deja flecos: todo cuadra finalmente a la perfección. Uno de los personajes de la novela vive creyéndose vencedor, mientras que el otro que aparentemente muere, alcanza la inmortalidad y es el verdadero ganador. Laura cumplió su sentencia:….. tú verás la luz cunado yo quiera.

A nuestro entender, Ricard debería haber hecho una novela más extensa: condensar tanto contenido en tan pocas páginas dificulta su comprensión (demasiadas visiones, excesivo simbolismo de difícil descodificación). Como no damos por acabado a Eduard de Parcent, esperamos con fruición nuevas andanzas del personaje dónde el autor hará uso nuevamente de su padecimiento de mal de letras junto con su desbordante inventiva y fantasía.

Resumiendo, el autor viene a decir que el amor, el desamor, la amistad, la soledad y la frustración, están en manos del azar, eje de nuestra existencia y debemos intentar vencerlo para encauzar nuestra vida por voluntad propia, inmortalidad incluida.

Para terminar, ¿Existimos realmente nosotros o solo estamos vivos en función de los que se hallan a nuestro alrededor? No tengo la respuesta pero lo cierto es que la vida es sólo un juego que nos hace bailar a su son. Estamos irremediablemente atrapados por el fatos, cogidos en nuestra propia trampa.

Texto original escrito por Dionisio Vacas y Dolores Nauffal a pocos metros del mar Mediterráneo, en la playa de Moncófar, en agosto de 2011.

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